A 100 años del terremoto de 1918: ¿esta Copiapó preparado para el próximo?

 

Este 4 de diciembre de 2018 se conmemoran 100 años del terremoto que asoló la parte central de la región de Atacama. A pesar de que el de 1922 lo supera con creces, tanto en magnitud, víctimas y destrucción, llama la atención el hecho de que durante el sismo de 1918, Copiapó resultó ser la ciudad más afectada. Las decenas de imágenes que inmortalizó el fotógrafo José Olivares Valdivia así lo demuestran y enseñan las pésimas condiciones en las que quedaron la mayoría de las construcciones céntricas de la urbe nortina.

 

Para la época, Copiapó venía atravesando una profunda crisis económica producto de la baja en el precio de los metales y el éxodo de muchos de sus habitantes hacia el norte, dejando casas sin moradores; a esto se sumaron los efectos adversos que las inundaciones de 1906 y el terremoto de 1909 habían tenido en las edificaciones, muchas de ellas sin mantención por más de una década y construidas en su mayoría en adobe. Estos elementos fueron un buen caldo de cultivo para el vasto daño material que generó el fenómeno telúrico ocurrido a las 7:44 del 4 de diciembre de 1918.

 

Pero a un siglo de ocurrido del terremoto de 1918, y a casi 100 años del de 1922 ¿Está Copiapó preparado para un terremoto de gran magnitud superior a 8?, ¿Está la comunidad local consciente del peligro inminente que muchas construcciones revisten?, ¿Reaccionarán los habitantes de manera adecuada frente a un evento telúrico?, ¿Tenemos un plan de emergencia­?

 

Claro es que estamos mejor preparados que hace 100 años; hay menos adobe por cierto, pero en cambio, tenemos un parque automotriz colapsado, aceras y calles estrechas con ciclovías que las angostan aún más, edificios más altos, mucho más vidrio, postes de alumbrado público con toneladas de cables en desuso y lo peor de todo, el alzhéimer sísmico de los habitantes. Cuando se revisa la reacción de la comunidad copiapina durante terremotos de magnitud intermedia (M= ~6.5) como los ocurridos en 2002 y 2013, se observa que, a pesar de un siglo, aún seguimos en pañales.

 

¿Qué pasaría hoy si un terremoto afectara a Copiapó al medio día? ¿Tenemos claro si hay zonas del centro de la ciudad que puedan considerarse seguras o menos riesgosas?, ¿Serán suficientes las obras ingenieriles en el Mall Plaza para hacerle frente a un brusco y prolongado remezón? ¿Podremos llegar a buscar a nuestros hijos al otro extremo de la ciudad cuando el colapso vial se declare?, ¿Sabemos qué hacer? Y así un largo etcétera.

 

A pesar de que podemos discutir largamente en términos ingenieriles, es innegable que parte de los heridos y/o víctimas fatales ocurre después de sucedido el terremoto o el subsecuente tsunami. Esto, debido al pánico que se produce durante y después de un movimiento telúrico, lo que gatilla que la gente salga bruscamente casi como una avalancha humana, se aglomere en sitios inseguros, ocurran atropellos y choques, comience el vandalismo, etc, etc. Por ende, la educación y la preparación de la comunidad es crítica para una mejor reacción de esta, aminorando la cantidad de víctimas.

 

Parece ser que aunque tenemos más avances tecnológicos y acceso a la información que hace un siglo, hemos ido perdiendo nuestra memoria telúrica y es por eso que el tema debe estar siempre presente, asimilando por un lado que vivimos en un país sísmico y por el otro, que alguna vez un terremoto ocurrirá en cierta parte de nuestro país, así también que conocer las consecuencias y comportamientos durante terremotos anteriores nos permitirá mejorar nuestras reacciones lo que conllevará a salvar nuestra vida y/o la de algún familiar o tercero.

 

¿Esta Copiapó preparado para un terremoto? Eso dependerá de sus habitantes.

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