[Opinión] "Operación Riñihue" de 1960: memoria, evaluaciones y aprendizajes

Los días 21 y 22 de mayo de 1960, el sur de Chile fue sacudido por dos grandes terremotos; el segundo de ellos, llamado “terremoto de Valdivia”, azotó una zona extensa de casi 1000 kms de extensión y es, hasta hoy, el de mayor magnitud desde que se tienen registros (9,5 grados Richter- Kanamori). Las consecuencias de sus más de 10 minutos de duración fueron ampliamente reportadas y afectaron incluso al Japón con un tsunami de magnitud.

Las consecuencias de este terremoto también se manifestaron en la geografía y el paisaje cercano a Valdivia, produciendo una amenaza mayor que afectó la desembocadura del Río San Pedro y al lago Riñihue. La cuenca que abastece el río San Pedro abarca más de 4000 kms2, y representaba el desagüe natural de los lagos Panguipulli, Piriheuico, Calafquen, Neltume, Riñihue y el Lago Lacar en Argentina.

 

El mismo día 22 de mayo en la tarde se tuvieron las primeras noticias de que el río San Pedro presentaba anormalidades. Producto del terremoto, grandes derrumbes interrumpen el cause del río, haciendo el que el nivel de las aguas del lago suba peligrosamente. Los tacos de material barroso -uno de ellos alcanzando entre 1500 a 2000 metros con un ancho de 1 km y una altura de 30 m.- impiden la normal desembocadura de la cuenca que termina en el Río Calle Calle de Valdivia; el tiempo apremia ya que su eventual rompimiento arrasaría con todo lo que se encuentra aguas abajo. En el intertanto el llenado de los lagos, especialmente el Lago Riñihue, empieza a inundar las riberas: la amenaza de desborde se vuelve más inminente e incontrolable.

 

La respuesta inmediata del gobierno fue ver la amenaza como un gran desafío para la ingeniería de la época. Fueron varias las instituciones y los organismos nacionales presentes, lo mismo que la colaboración de particulares y empresas. En terreno, Ingenieros del MOP y de Endesa encabezaron los planes encomendados al más alto nivel. La reacción fue oportuna y de acuerdo a los recursos con que el país contaba. Sin embargo, el énfasis, más que en las maquinarias que en condiciones extremas del clima y en el medio en que trabajan se volvieron inútiles, está en el trabajo en equipo y en el sacrificio personal, tanto de los ingenieros como de los obreros que asumieron día y noche la tarea de horadar y canalizar los lugares por donde inevitablemente debía fluir el agua que se estaba acumulando. La naturaleza había sido implacable con la geografía y el paisaje de la zona y constituía todavía una amenaza, si el comportamiento del agua no era conducido o regulado en el atravesar los tacos, como ya lo había sido anteriormente.

 

Es aquí donde entra un nuevo factor a considerar en las lecciones que los trabajos del Riñihue dejan al país. Esto es el conocimiento de su historia y de las catástrofes que lo han asolado. En 1575 igual fenómeno había afectado a la recientemente fundada ciudad de Valdivia, en los inicios del periodo colonial. Mariño de Lobera fue ese cronista que relata lo sucedido 400 años antes, como un predictor de lo que puede cernirse sobre Valdivia. En la llamada "operación Riñihue", el historiador Leopoldo Castedo realiza la nueva crónica de cómo Chile respondió a ese desafío que es parte importante de la propia historia de la ingeniería chilena.

 

El testimonio que recoge Castedo en el documental “La Respuesta” (1961), rescata en justicia la labor mancomunada del país entero movilizado, pero rescata por sobre todo el sacrificio de los trabajadores, ahí donde la maquinarias y la técnica, cada día más dominantes, no fueron capaces de resolver adecuadamente; y fue ese espíritu del trabajo en equipo el sostén del saber hacer ingeniería. Si tuviera que resaltar tres aspectos presentes en el manejo de esta situación, de esta “respuesta” al desastre posible de Riñihue, estos serían precisamente aquellos que por evidentes siempre tendemos a desconocer:

1.- Un trabajo sólido de equipo a todo nivel y de primer orden en el compromiso grupal.

2.- La respuesta oportuna, tanto inmediata como acorde al desafío y con organismos e instituciones preparadas, como la que el país mostró en 1960.

3.- El conocimiento del lugar y de su historia. Algo que se repite constantemente en las causales de las catástrofes que nos asolan y que preferimos obviar en muchas decisiones y las responsabilidades que implican.

 

Ninguno de estos tres factores es suficiente por sí solo; fue la justa combinación de los mismos, como nos mostró la ingeniería de la época,  la que estuvo presente en la denominada, y hoy histórica, “Operación Riñihue”. El relato de Raúl Sáez, ante el Instituto de Ingenieros, habla también de la necesidad constante de revisar las acciones planificadas previamente, introduciendo un grado importante de improvisación y chequeo de datos a medida que las condiciones de suelo, de clima y de las aguas participan del desenlace.

 

El Riñihue volvió a desaguar después de 2 meses de intensas faenas; el Río San Pedro recuperó en parte el cauce que había perdido 400 años, antes un 16 de Diciembre de 1575.

 

A continuación, revisa parte del documental "La Respuesta" escrito y dirigido por Leopoldo Castedo, en colaboración con el Departamento Audiovisual de la Universidad de Chile, y que da a conocer los alcances de este potencial desastre y la epopeya que significó controlarlo.

 

 

 

 

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