El martes 25 de mayo 1751, pasada la una de la madrugada, un fuerte sismo golpeó la zona centro-sur del entonces Reino de Chile, afectando particularmente a la antigua ciudad de Concepción. El movimiento, de una magnitud ~8,5, generó daños entre San Felipe y Valdivia, aunque la zona más afectada fue aquella cercana al Bío-Bío.  En Santiago, recalcan las cartas de la época, los estragos habría sido menores y todos de tipo material (Palacios, 2016), donde sólo las casas más antiguas resultaron lastimadas. 

En el sur del territorio, por el contrario, la destrucción fue mayor. Al fuerte temblor se sumó un maremoto que terminaría por destruir lo que el terremoto y sus replicas habían debilitado. Sólo en la entonces ciudad de Concepción, 300 habitaciones resultaron destruidas y 25 personas resultaron fallecidas.

En Talca, Chillán, Curicó, Los Ángeles, Valdivia y Chiloé resintieron también la fuerza del terremoto, dejando altos daños materiales. Cosa similar sucedió en el recientemente colonizado archipiélago de Juan Fernández,  donde el maremoto arrasó con casi la totalidad de las construcciones y acabó con la vida del gobernador de la isla, su esposa, y otras 35 personas. 

Según postula Carlos Lanza en su libro Catástrofes de Chile. Álbum de prensa de antaño  (2012), el terremoto de 1751 y sus graves consecuencias originaron, en parte, la decisión de trasladar la ciudad a su actual ubicación, en el valle de La Mocha, unos 13 kms. al sur-oeste de su ubicación original. 

A continuación, los invitamos a leer algunas crónicas, cartas y elegías de la época, que nos ayudan a entender la magnitud del desastre de 1751, sus consecuencias, y las explicaciones que los testigos de la época deban a este tipo de eventos. Destacan en estos extractos las impresiones del sacerdote Felipe Gómez de Vidaurre y del abate Juan Ignacio Molina, reconocidos historiadores de su época.

Fecha: 15 de marzo 1657

Hora: 19:30pm

Epicentro aproximado: actual comuna de Penco

Magnitud aproximada: 8

Zonas afectadas: zona centro-sur del Reino de Chile

Víctimas: sin información

para saber más

  • Carlos Lanza; Catástrofes de Chile. Álbum de prensa de antaño, RIL Editores (2012)
  • Alfredo Palacios; Historia ilustrada de los Megaterremotos ocurridos en Chile entre 1647 y 1906, Ediciones Universitarias de Valparaíso (2017); Fuentes para la historia sísmica de Chile, ediciones del Centro de Investigaciones Diego Barros Arana (2016). 
  • Mauricio Onetto; Temblores de tierra en el jardín del Edénediciones del Centro de Investigaciones Diego Barros Arana (2017). 

crónicas y extractos de relatos

"El último, y de que puedo hablar como testigo ocular, vino a veinte y cuatro de Mayo de mil setecientos cincuenta y uno: arruinó enteramente la Concepcion, no quedando en ella edificio alguno, que pudiese servir a su dueño: impelió el mar contra ella, que la bañó enteramente por tres veces, y sacando cuanto precioso tenía, la dejó una de las más pobres poblaciones del Reino. No se limitó contra esta sola su furor: hizo acompañar en sus lamentos a los vecinos de todas las otras poblaciones, que había entre los grados 34 y 40. En la capital se sintió, y de su fuerza y dirección de sur a norte, que notaron, argumentaron la violencia y daño que había causado en las sobredichas provincias. La precedieron algunos pequeños terremotos, así en el verano como en las noches antecedentes, y en lo inmediato a la misma hora se sintió uno considerable, y un cuarto de hora antes vino otro que despertó los dormidos, e hizo que todos estuviesen prevenidos a la fuga de los edificios. Algunos creen que también lo hubiese anunciado el globo de fuego, que he dicho lanzó la cordillera este mismo año, pero esto yo no hallo pueda tener conexión con el terremoto, y los otros muchos globos no han avisado algún otro terremoto."

Felipe Gómez de Vidaurre; Historia geográfica, natural y civil del Reino de Chile (1782), En: Colección de Historiadores de Chile y documentos relativos a la Historia Nacional (1889)

"no queriendo que fuese nuestro fin como el de los ya citados sodomitas nos avisó con un recio temporal de temblor de tierra la noche del 23 víspera de la lamentable ruina y aún esta misma noche antes del formidable terremoto como diez minutos nos mando otra la divina providencia como avisándonos que huyemos del peligro pero o gran Dios cuán digna de ser temida vuestra justicia, cuán incomprensible vuestros altos juicios, cuán justo vuestro castigo, pero lleno de misericordias, así lo confiesa mi fe y lo acredita el suceso de esta noche en la que para que yo y cada uno de los individuos de esta ciudad (que libramos las vidas) no pereciésemos fue preciso que obrase la divina Majestad (como lo hizo) con cada uno muchas maravillas...

[...] a poco más de la una vino un fuerte remesón con el que todos precipitados corrimos (cada uno en la forma que se hallaba) a los patios de las casas y apenas empezábamos a pedir a Dios misericordia cuando descargó la divina Majestad el azote sobre esta ciudad, mandando un terrible temblor de tierra que solo de oír los bramidos que ésta daba apenas había quien no estuviera fuera de sí; su mayor fuerza me pareció que duraría como seis minutos en cuyo tiempo se conocieron tres repeticiones más fuertes alcanzándose el uno al otro y no quedó en este instante templo, casa grande ni pequeña que no se arrojase, pues ni aún las personas se podían mantener en pie...[...] El mar se ausentó precipitadamente de sus riberas dejando toda su bahía (que es de tres leguas) en seco, pero como a los siete minutos volvió con grandísima fuerza encrespando ola sobre ola con tanta altura que excediendo sus límites supuró y coronó toda la ciudad entera con más violencia que la carrera de un caballo; retiróse con gran fuerza y llevándose tras de sí todas las paredes aún no caídas y muebles de todas las casas, quedó esta ciudad como la plaza más escueta, retiróse otras veces en la forma dicha y volvía con más fuerza segunda y tercera vez a inundar la ciudad aún más la tercera vez que las antecedentes." 

"Tosca narración de lo acahecido en la ciudad de la Concepcion de Chile en 24 de mayo de 1751". En: Historia política y física de Chile. Documentos sobre la historia, la estadística y la geografía, compilado por Claudio Gay (1852) 

Elegía I

"Por el sismo lloro con que, no hace mucho, Con-

cepción fue destruida,

Y por el modo como desbordóse en la Ciudad

el Ponto.

Recibe, aunque haya lágrimas, benignísimo 

Blanco, 

Estas Elegías que el amor me dicta de la Patria

(...)"

Elegía II

"Era noche, y de Mayo el veinticuatro, lo recuer-

do,

día que entre los fatales habrá de ser contado.

Tiempo en que los serenos callan, y las aves y

los perros,

y, completadas las doce, la hora primera empieza.

(...)"

Elegía III

"Mejor es la primera causa, pues solamente ciu

dades junto a las costas

construidas, derribadas son por estos súbitos 

temblores.

Lima, Santiago y la venturosa Nápoles lo prue-

ban,

y la excelsa Lisboa, que fue derribada hace muy poco.

Ni lo desmiente Concepción, por doble cataclis

mo derruida,

Así Mayo generó dos terremotos; así Julio, uno;

ninguno, que se recuerde, tenido ha el verano".

"Composición poética del abate Juan Ignacio Molina al Oidor chileno de la época, señor J. Blanco", En: Catástrofes chilenas. Álbum de prensa de antaño, Carlos Lanza (2012)

© 2019 ARCHIVO DESASTRE

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